Lo nuevo en la Liga Distributista

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El rey que vuelve

Y esta vez no es leyenda, sino hecho histórico.

CARLOS VII

“El 27 de febrero de 1876, tras cuatro años de épica contienda, concluía la tercera Guerra Carlista en las que las gloriosas, aunque no triunfantes, fuerzas legitimistas de Don Carlos VII deponían las armas para marchar al exilio llevando como único bagaje la esperanza de un regreso victorioso, que hiciera posible la solemne promesa de su monarca ‘Volveré para salvar a España’.”

– Bernardo Lozier Almazán, Presencia Carlista en Buenos Aires.


“En Valcarlos se vivieron, los días 27 y 28 de febrero de 1876, las últimas escenas de la segunda guerra carlista, que se saldó con una nueva derrota de las fuerzas contrarrevolucionarias. El pretendiente Carlos VII, que se hallaba en aquel lugar junto con los restos del que fuera su ejército, cruzó el 28 la frontera franco-española por el puente de Arnegui. Fue entonces cuando pronunció un ‘¡Volveré!’ que iba a quedar sólidamente fijado en el imaginario carlista, pero que nunca se haría realidad. La palabra de marras sirvió de título a textos y poesías, e incluso a una ‘polka militar’ que era interpretada a fines del siglo XIX en algunas fiestas; en plena Segunda República, el publicista aragonés Claro Abánades seguía recordando oportunamente a sus correligionarios que ‘en aquel “¡volveré!” del día 28 de febrero de 1876 iba encerrada una promesa, toda una predicción. …”

– Jordi Canal i Morell, Banderas Blancas, Boinas Rojas:

Una historia política del carlismo (1876-1939).


“Malas lenguas dicen que don Carlos no cumplió el ‘¡Volveré!’ prometido a su marcha por Danchariena una vez finalizada la guerra en 1876. Sin embargo, digamos que sí volvió en la vida civil y política posterior. Volvió en su hijo Jaime III, y en Alfonso Carlos I, hermano de don Carlos. También volvió cuando el liberalismo dio sus últimos frutos, esta vez animando el alma de los Tercios de voluntarios requetés levantados en Cruzada contra la República revolucionaria, aunque sea común entre los historiadores decir que los carlistas ganaron la guerra y perdieron en la paz.”

– José Fermín Garralda Arizcun, En el Centenario de la muerte de Don Carlos VII de Borbón (Pamplona: Julio de 2009).


“Volveré, os dije en Valcarlos, aquel amargo día, memorable entre los más memorables de mi vida, y aquella promesa, brotada de lo más hondo de mi ser, con fe, convicción y entusiasmo inquebrantables, sigo esperando firmemente que ha de cumplirse. Pero si Dios, en sus inescrutables designios, tuviese decidido lo contrario; si mis ojos no han de ver más ese cielo que me hace encontrar pálidos todos los otros; si he de morir lejos de esa tierra bendita, cuya nostalgia me acompaña por todas partes, aun así no sería una palabra vana aquel grito de mi corazón. Si España es sanable, a ella volveré, aunque haya muerto. Volveré con mis principios, únicos que pueden devolverle su grandeza, volveré con mi bandera, que no rendiré jamás y que he tenido el honor y la dicha de conservarlos sin una sola mancha, negándome a toda componenda, para que vosotros podáis tremolarla muy alta.”

– Carlos VII, Testamento político.



Carlos María de los Dolores de Borbón y Austria-Este
Duque de Madrid y heredero legítimo al trono de las Españas
Liubliana 30/III/1848 - Varese 18/VII/1909

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martes, 17 de noviembre de 2009

Gratamente sorprendido (por partida doble)

El domingo pasado caímos de casualidad en el programa de Susana Giménez mientras entrevistaba a un muchacho mexicano, actor que trabaja en los Estados Unidos, de visita en la Argentina. Eduardo Verástegui es su nombre y parece ser que es bastante conocido (disculpen nuestra ignorancia). Aquí su "sitio oficial".

Lo curioso (a estas alturas del mundo) es que se la pasó hablando de su conversión, la fe, la castidad, la Misa diaria, el arrepentimiento, el Rosario, la defensa de la vida del no nacido... No sé, alguno nos dirá que es una muestra del entusiasmo del converso. Pero, más allá de que ese entusiasmo no nos parece censurable en lo más mínimo (y hasta creemos que nos haría bien imitarlo de vez en cuando), nos emocionó su valentía en presentar su fe sin complejos y, a la vez, con mucho amor, frente a una Sra. Giménez que, al menos por el momento, quedó estupefacta (como nosotros, miserables gusanillos que decía San Francisco). Aquí pueden verse fotos (no encontramos video).

En el reportaje de que hablamos, el actor invitó a la Marcha de los Escarpines, una manifestación pro-vida que se realiza, desde hace unos años, todos los meses frente al Congreso. Nos pidieron que fuésemos y, bastante desganados, lo hicimos. Hacía más de diez años que no participábamos de una marcha pro-vida luego de comprobar en numerosas oportunidades que la táctica naturalista era completamente inconducente, por no recordar ciertas actitudes vergonzosas y vergonzantes del Episcopado y los "laicos profesionales" (léase, mandatarios de los obispos).

Al llegar, nos encontramos, para nuestra sorpresa, con un nutrido grupo de gente (especialmente jóvenes) que intentaba escuchar unas palabras de este muchacho mexicano. Decimos intentaba porque lamentablemente el altavoz no era lo suficientemente potente para hacer frente al ruido del tránsito. Tras esto, siguió el rezo del Rosario. ¡Gratísima sorpresa! Aún está nítido el recuerdo de cierto vocero cardenalicio prohibiéndonos el despliegue de símbolos religiosos en una de las últimas marchas pro-vida a la que asistimos (algo de eso contamos en un comentario en Wanderer). Parece ser que, inversamente proporcional al compromiso de la Jerarquía con la causa de la familia natural y cristiana (una Jerarquía más preocupada por el "diálogo", la economía y la sociología), crece la necesidad de sus defensores de recurrir a Aquél sin quien nada podemos hacer.

No todo son rosas, obviamente. Tanto en el Congreso, como en el Anexo de enfrente, no quedaba nadie, y los colectivos y autos que pasaban nos miraban como si viesen a monitos del zoológico. Por otro lado, si bien el grupo de manifestantes era notable, no se compara a la más insignificante de las marchas políticas. Estamos demasiado lejos aún de las marchas similares en España que hemos visto por televisión o a la que hemos podido asistir casualmente en los Estados Unidos.

Pero, en fin, no son estos tiempos de "masas", sino de pequeño rebaño... Deo volens, asistiremos a las próximas marchas de los escarpines. Y, cuando y si la estrenan, veré la película Bella de Verástegui.

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jueves, 12 de noviembre de 2009

Leyendas esjatológicas: El rey que vuelve (ii)

BARBARROJA

“Hasta este punto, todo el ejército de la Santa Cruz, tanto los ricos como los pobres, los enfermos como los que parecían sanos, había viajado bajo un sol que encandilaba y un calor de verano que quemaba, a lo largo de una vía tortuosa que los conducía a través de las peñas rocosas, sólo accesibles a las aves y las cabras de las montañas. El Emperador, que compartía todos los peligros, quiso moderar el calor y evitar subir los picos montañosos. De acuerdo con ello, intentó cruzar a nado el rápido río Calycadmus (hoy, Saleph). Como dice el Sabio, sin embargo, ‘no pretendas oponerte a la corriente de un río’. Sabio como era en otros asuntos, el Emperador estúpidamente puso a prueba su fuerza contra la corriente y el poder del río. Aunque todos intentaron detenerlo, entró al agua y fue arrastrado por un remolino. Quien había escapado de tantos grandes peligros, murió miserablemente. Permítasenos comentar el juicio secreto de Dios, ‘a Quien ningún hombre se atreve a preguntar: ¿por qué actúas así?’, cuando se lleva a pocos o muchos hombres con la muerte. El Emperador fue, de hecho, un caballero de Cristo y un miembro de su milicia. Fue tomado mientras acometía una laudable misión para recobrar la tierra y la cruz del Señor y, así, aunque fue tomado inadvertidamente, creemos que, sin duda, se ha salvado. Por lo tanto, cuando los otros nobles a su alrededor lograron, aunque demasiado tarde, ayudarlo, lo sacaron del agua y lo arrastraron a la orilla. Todos estaban afligidos con gran tristeza por su muerte; tanto que, de hecho, muchos, atrapados entre la vida y la muerte, habrían puesto fin a sus vidas junto con él. Otros, sin embargo, se desesperaron y, como si pareciera que Dios no cuida de ellos, renunciaron la fe cristiana para convertirse en paganos entre los infieles. El duelo y una pena ilimitada, no inmerecida por la muerte de tal príncipe, ocupó los corazones de todos, de modo que pudiesen lamentarse propiamente, diciendo con el profeta: ‘¡Ay de nosotros, porque hemos pecado! Por esto nuestro corazón está dolorido, por esto se nublan nuestros ojos.’ El Duque de Suabia, un príncipe ilustrísimo y heredero noble y legítimo de su padre, fue electo y aclamado como líder del ejército cristiano. El Duque tomó el cuerpo de su padre y lo condujo con él a la ciudad de Tarso, en Cilicia, donde los intestinos de su padre fueron devotamente sepultados. Aquí, el ejército se dividió. Algunos siguieron hasta Trípoli, que se encontraba en manos cristianas. Los otros, siguiendo al Duque de Suabia, marcharon hacia Antioquía. El 17 de junio llegaron al Puerto de San Simeón y el 19 de junio alcanzaron Antioquía, donde los mensajeros del señor León de la Montaña llegaron a encontrarse con el Emperador. Los enviados no habían aún sabido nada de la muerte del Emperador; enterándose allí, se vieron más afectados que los otros. En Antioquía, el Emperador recibió sepultura real, como correspondía. Acompañados por lágrimas desconsoladas, los restos de su cuerpo fueron depositados en la iglesia catedral de San Pedro, Príncipe de los Apóstoles.” – Anónimo, Historia de Expeditione Frederici Imperatoris in Orientibus partibus.

“La tradición nos dice que Barbarroja nunca murió, sino que permanece encantado en el corazón del Kyffhäuser. Se sienta sobre un trono de marfil frente a una mesa de mármol, con su cabeza descansando sobre su brazo, y su larga barba roja creciendo sobre la mesa como hiedra. Viste el manto imperial, y las formas de sus viejos cortesanos, como espectros, vienen de sus sepulturas de roca y colocan sobre su cabeza desnuda y vieja, la antigua corona de Alemania con diamantes resplandecientes. Su inocente hija es su única servidumbre, o, de acuerdo con otras leyendas, un enano. Los ojos del Kaiser están cerrados, pero de vez en cuando parece despertarse de su sueño encantado, y nueva vida parece animar los limbos rígidos. Pero no puede despertar, ni levantarse de su trono, ni dejar la cámara encantada hasta que los enemigos de Alemania caigan y ella sea libre.” – Maria-Elise Lauder, Legends and Tales of the Harz Mountains, North Germany.




Federico I de Hohenstaufen,
llamado "Barbarroja",
Rey de Germania e Italia,
Sacro Emperador Romano
(detalle de una iluminación en un manuscrito medieval)
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martes, 10 de noviembre de 2009

En el reino del Anticristo (triste final)

Actualizamos gracias a Alan Breck del FSTM, la noticia que diéramos los otros días:

Final trágico. Dejarán que ese bebé se asfixie hasta morir, o como dice el Telegraph, "se le permitirá morir" (hasta parece que sea él quien lo ha pedido).

http://www.telegraph.co.uk/news/653[....]er-father-withdraws-opposition.l

El padre cedió y los médicos del hospital se han salido con la suya. Hay que decir que no había que esperar nada positivo del juez, teniendo en cuenta lo que ha dicho. Lo único positivo es que, al no haber una decisión judicial, no va a crear jurisprudencia (creo).

"Después de que le dijeran que todas las partes estaban de acuerdo sobre el curso a seguir (la muerte del niño), el juez dijo: "Me parece apropiado decir una o dos palabras, no en jucio, sino en apoyo de este triste, pero en mi opinión, inevitable resultado"

"When faced with the awfulness of the situation in which they found themselves, these two young people have stepped up to the plate and discharged the responsibility that life had thrust upon them by each showing 100% commitment to their child in a manner which can only command profound respect and admiration."

The move comes a day after Andrew Bush, professor of paediatric respirology at Imperial College London, said a mother's wishes should outweigh those of a father.

Ahora no tengo tiempo para traducirlo. Básicamente el juez dice los padres, al delegar su responsabilidad en el hospital, han mostrado tener un 100% de interés/compromiso con su niño (¿a alguién le sueña esto a doublespeak de 1984?), de una manera que sólo puede producir respeto y admiración. Y un profesor de pediatría dice que los derechos de una madre "deben imponerse" a los de un padre. El aborto no es suficiente, se abre la puerta al infanticio después del parto.



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viernes, 6 de noviembre de 2009

En la noche oscura...

“¡Oh noche, amable más que la alborada!”, dice San Juan de la Cruz. Es éste un tiempo, desconectado de las consolaciones exteriores de los grandes siglos brillantes y positivos como el IV y el XIII, aquéllos tiempos de logros artísticos, políticos y científicos – lo que sintetizando llamamos culturales –, desconectados de tales consolaciones, y viviendo en una era angosta, vacía y maldita, de ansiedad cuando no desesperación, en casas baratas a muy alto precio – el dinero en sí es barato –, mal nutridos con alimentos desnaturalizados, sujetos a burocracias totalitarias, guerras de guerrillas, francotiradores, violaciones, ciencia materialista, religión relativista y una industria vacía de arte, el alma cristiana es forzada a una receptividad paciente, silenciosa e interior a nada más que la acción de Dios. Tipos ruidosos, vacíos y arrogantes, leyendo mal y confundiendo los tiempos, se apresuran a llamarnos a la acción, incluso a demostraciones salvajes y públicas de oración, en un show tonto de actividad eruptiva, infructuosa y destructiva, como los marinos en travesía a Tarsis mientras Jonás dormía en el refugio tranquilo y oscuro de la nave que se hundía.

Esta era quedó para mí simbolizada cuando llegué a una abadía benedictina que había sido magnífica en su época a dictar una conferencia para unos seminaristas. En la puerta de entrada, en vez del portero prescripto por la regla de San Benito, que debe dar la bienvenida a cualquier extraño como si fuese Cristo, había un sistema de intercomunicación con un cuadro anexo con los nombres y números de internos para marcar. Tras llamar en vano al monje que me había invitado a hablar, vagué por ahí entre las muy confortables instalaciones hasta que un trabajador seglar, con manos encallecidas, colocando grava en un camino – probablemente ni siquiera católico y ciertamente no un monje, pero sí un hombre honesto – me señaló hacia un edificio donde pensaba que podría haber conferencias. Finalmente al entrar, me dio la bienvenida un amigable prior o rector, que reía afablemente, vestido en su hábito, con una lata de Coca-Cola en una mano y un cigarrillo en la otra. Boccaccio habría disfrutado la escena, pero no San Benito, ni siquiera Chaucer.

Recíbanse a todos los huéspedes que llegan como a Cristo, pues Él mismo ha de decir: "Huésped fui y me recibieron". A todos dése el honor que corresponde, pero sobre todo a los hermanos en la fe y a los peregrinos. Cuando se anuncie un huésped, el superior o los hermanos salgan a su encuentro con la más solícita caridad. Oren primero juntos y dense luego la paz. No den este beso de paz antes de la oración, sino después de ella, a causa de las ilusiones diabólicas. Muestren la mayor humildad al saludar a todos los huéspedes que llegan o se van, inclinando la cabeza o postrando todo el cuerpo en tierra, adorando en ellos a Cristo, que es a quien se recibe.

La actual fascinación por la novedad y la informalidad en todo es un signo seguro de nuestro vacío espiritual. Cada semana en Misa, fieles confundidos y medio apóstatas se enfrentan a otra y a otra innovación superficial, como si girar el altar o dar la Comunión en ambas especies o en la mano pudiesen mejorar la realidad terrible del Sacrificio de Cristo. Baudelaire en ese libro amargo e irónico llamado El Splín de París, casi como si tuviese la Iglesia postconciliar en mente, explicó que

Esta vida es como un hospital donde cada paciente quiere cambiar las camas de lugar. Uno quiere sufrir junto a la estufa y el otro piensa que va a curarse junto a la ventana.

John Senior, The Restoration of Christian Culture



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martes, 3 de noviembre de 2009

En el reino del Anticristo

Copio la siguiente introducción y traducción de "Alan Breck" en el Foro Santo Tomás Moro:

Una historia muy triste en todos los aspectos.

Un bebé inglés sufré una enfermedad neuromuscular que hace que tenga que estar conectado a un respirador. Los médicos del hospital público en el que está quieren librarse de él y convencen a la madre de lo que hay que hacer es dejar que se asfixie, "por su bien, porque no va a tener calidad de vida". La madre se deja convencer, pero el padre (están separados) presenta batalla por la vida de su hijo. Y como la memocracia liberal todavía no ha llegado a su máximo nivel de desarrollo (cuando estas cosas se decidirán en un programa de televisión, por envío de SMS), es un juez quien decidirá sobre la vida o la muerte de este bebé.

Generalmente los artículos que he encontrado dan mucho asco, hablando de que el niño es "mantenido artificialmente con vida" (se podría decir lo mismo de toda la clase política, financiera y periodística, que si tuviera que ganarse la vida trabajando honradamente, se moriría de hambre) e insistiendo mucho en lo de la "calidad de vida", que nadie sabría definir, pero que sirve para condenar a un inocente a muerte.

Así que voy a traducir este artículo, que es de lo más decente que he encontrado (pueden encontrar artículos en español introduciendo "baby RB" en un buscador).

Padre del bebé RB lucha contra la decisión del hospital de desconectar apoyo vital.

Un padre cuyo hijo nació con una rara enfermedad neuromuscular recurrirá al Tribunal Supremo para tratar de evitar que un hospital retire el apoyo vital que mantiene al niño con vida.

Los doctores que tratan al niño (de un año de edad) dicen que su calidad de vida es tan baja que no sería de su interés (el artículo dice el del niño, aunque claramente es el de los doctores) mantenerlo vivo. Dicen que la madre del niño los apoya en su decisión. La pareja está separada.

El niño, conocido por razones legales como bebé RB, nació con un síndrome ¿miasténico? congénito, una enfermedad muscular que limita severamente el movimiento y la capacidad para respirar independientemente. El bebé ha estado en el hospital desde su nacimiento.

Si los doctores del hospital tuvieran éxito en su petición sería la primera vez que un tribunal británico ha ido contra los deseos de un padre y determinado que el soporte vital puede ser retirado a un niño que no tiene daños cerebrales.

Los abogados del padre dicen que el cerebro del niño no está afectado por la enfermedad y que puede ver, oír, sentir y reconocer a sus padres. Aparentemente también puede jugar con juguetes. Al tribunal se le mostrará videos del niño relacionándose con sus padres y jugando con sus juguetes.

Christopher Cuddlihee, un abogado del padre, dice que el caso es trágico: "El padre siente con mucha fuerza que el bebé RB tiene una calidad de vida que demanda que el trust/sociedad pública de salud continue proporcionando tratamiento para el soporte vital", dijo.

"El padre claramente adora a su hijo y quiere demostrar al tribunal que la petición del hospital debe ser rechazada".






Actualización [10-Nov-2009]:

Final trágico. Dejarán que ese bebé se asfixie hasta morir, o como dice el Telegraph, "se le permitirá morir" (hasta parece que sea él quien lo ha pedido).

http://www.telegraph.co.uk/news/653[....]er-father-withdraws-opposition.html

El padre cedió y los médicos del hospital se han salido con la suya. Hay que decir que no había que esperar nada positivo del juez, teniendo en cuenta lo que ha dicho. Lo único positivo es que, al no haber una decisión judicial, no va a crear jurisprudencia (creo).

"Después de que le dijeran que todas las partes estaban de acuerdo sobre el curso a seguir (la muerte del niño), el juez dijo: "Me parece apropiado decir una o dos palabras, no en jucio, sino en apoyo de este triste, pero en mi opinión, inevitable resultado"

"When faced with the awfulness of the situation in which they found themselves, these two young people have stepped up to the plate and discharged the responsibility that life had thrust upon them by each showing 100% commitment to their child in a manner which can only command profound respect and admiration."

The move comes a day after Andrew Bush, professor of paediatric respirology at Imperial College London, said a mother's wishes should outweigh those of a father.

Ahora no tengo tiempo para traducirlo. Básicamente el juez dice los padres, al delegar su responsabilidad en el hospital, han mostrado tener un 100% de interés/compromiso con su niño (¿a alguién le sueña esto a doublespeak de 1984?), de una manera que sólo puede producir respeto y admiración. Y un profesor de pediatría dice que los derechos de una madre "deben imponerse" a los de un padre. El aborto no es suficiente, se abre la puerta al infanticio después del parto.

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domingo, 1 de noviembre de 2009

¿Qué tomismo?



No abogo por un renacimiento de Santo Tomás del mismo modo que no abogaría por la construcción de réplicas de Mont Saint Michel o de Chartres. Éste no es el momento del día, para decirlo suavemente. Nada menos que un milagro podría producir un gran teólogo hoy, y pocas razones existen para presumirlo, ya que si bien los milagros operan más allá de la naturaleza, no ocurren sin una razón; y, además, si un gran teólogo escribiera hoy nadie lo comprendería. Un milagro mucho más probable que podríamos esperar es la destrucción de las Ciudades en la Llanura. Existe una analogía proporcionada entre las fuerzas dominantes de nuestro tiempo. La anticoncepción y la usura, como sabía Dante, son contrarios vinculado por la misma razón; la una hace estéril lo que es naturalmente fértil, la otra hace fecundo lo que es naturalmente estéril. La anticoncepción y la usura son la forma y la materia de la ideología industrial, y el vicio innombrable es su recreación apropiada. Uno dudo si Dios podría encontrar más santidad entre nosotros que el respeto que Abraham halló en Sodoma por las normas de la Humanæ Vitæ.



Santo Tomás ingresó a Monte Cassino a la edad de cinco años; dejó la abadía para ir a la Universidad de Nápoles a eso de los dieciséis, entró a los dominicos, estudió con San Alberto y se convirtió en el maestro más grande de su Orden y, eventualmente, de toda la Iglesia. Todos saben que una vez en éxtasis ante un crucifijo en Nápoles, o algunos dicen Orvieto, escuchó la voz de Cristo hablarle diciendo, “Has escrito bien de Mí, Tomás, ¿qué recompensa deseas?” A lo que Santo Tomás respondió, “No más que a Ti, Señor.” En 1274 comenzó un viaje a pie, lo que siempre hacía en todos los viajes, esta vez hacia el Concilio de Lyon, y cayó en una enfermedad fatal. Los carmelitas dicen que Nuestra Señora se llevó al Cielo a Santo Tomás y a San Buenaventura, ambos prematuramente casi al mismo tiempo, pues eran los líderes de un complot de dominicos y franciscanos para evitar que se aprobara la Orden Carmelita en ese Concilio. Dice la leyenda que una vez que no pudo ya caminar, sus compañeros lo pusieron en un burro, aunque protestaba por sentirse incapaz de sentarse en el animal que alguna vez llevó a tan gran Jinete. Los monjes cistercienses en Fossanova le dieron refugio. Al entrar, susurró: “Aquí está mi reposo para siempre, en el me sentaré, pues le he querido”, un versículo del Salmo 131, que se recita en Vísperas de Jueves en el Oficio Benedictino, de Miércoles en el Dominico. Todo el salmo, que comienza “Memento, Domine, David et omnis mansuetudinis ejus”, es un comentario de la vida de Santo Tomás y, especialmente, de la importancia de Santo Tomás en nuestro tiempo, pues es el tipo perfecto del intelectual activo que vivió en el capullo de una vida contemplativa, tejido lentamente con los delgados hilos de la música, hora tras hora, día tras día, a través de las vigilias de las noches, en la recitación del Oficio Divino, de modo que a la hora de su muerte tenía el hábito de la Vida Eterna ya formado. Santa Teresa dijo en una famosa figura,

Este gusano… comienza a labrar la seda y edificar la casa adonde ha de morir… Pues ¡ea, hijas mías!, prisa a hacer esta labor y tejer este capuchillo, quitando nuestro amor propio y nuestra voluntad, el estar asidas a ninguna cosa de la tierra, poniendo obras de penitencia, oración, mortificación, obediencia, todo lo demás que sabéis… ¡Muera, muera este gusano, como lo hace en acabando de hacer para lo que fue criado!, y veréis cómo vemos a Dios y nos vemos tan metidas en su grandeza como lo está este gusanillo en este capucho… Pues veamos qué se hace este gusano, que es para lo que he dicho todo lo demás, que cuando está en esta oración bien muerto está al mundo: sale una mariposita blanca. ¡Oh grandeza de Dios, y cuál sale una alma de aquí, de haber estado un poquito metida en la grandeza de Dios y tan junta con El; que a mi parecer nunca llega a media hora!

Santo Tomás fue tratado con tanta delicadeza en el monasterio, que temió por su humildad. “¿Cómo es, pregúnto, que esa gente santa me está trayendo leña a mí?” Ante los ruegos de los monjes, dictó un comentario al Cantar de los Cantares, que quedó inconcluso con su muerte, cuando, dirigiéndose directamente al Santo Viático mientras lo recibía, dijo:

Si en este mundo existe algún conocimiento de este Sacramento mayor que el de la fe, deseo ahora usarlo afirmando que firmemente creo y sé como cierto que Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, Hijo de Dios e Hijo de la Virgen María, está en este Sacramento. Yo te recibo precio de la redención de mi alma, te recibo viático de mi peregrinaje, por amor del cual estudié, velé, trabajé, prediqué y enseñé. Nunca dije nada contra Ti, y si lo hice fue por ignorancia, no me obstino en mi error, y si enseñé algo equivocado, todo lo someto a la corrección de la Iglesia romana. En su obediencia me voy de esta vida.

Y, luego, sus palabras finales, una vez dichas por la Novia a Cristo en el Cantar de los Cantares:

¡Ven, amado mío, salgamos al campo!...

La leyenda dice que, en el mismo momento, el burro que había montado escapó de la caballeriza, corrió hacia el campo y murió – una historia franciscana de un fraile dominico que murió en una casa benedictina estricta, en quien la verdad estaba unida al amor, que es la definición formal de la Sabiduría. Dije que Santo Tomás no necesita renacer porque no está muerto. Está vivo y bien, pacientemente esperando durante aquellas vigilias de la noche junto a todos los que rezan el Oficio de la Iglesia. Algunas de sus propias oraciones están realmente presentes allí en varios lugares, especialmente en la Festividad de Corpus Christi: el Sacris Solemniis de Maitines, con la famosa estrofa inicial “Panis Angelicus”; el O Salutaris Hostia de Laudes; en la Misa la secuencia Lauda Sion; y en las Vísperas el Pange Lingua que termina con el Tantum Ergo Sacramentum cuyo responsorium sintetiza la dulzura de su amor por Jesús a cuya Presencia en el Santísimo Sacramento se refieren esas palabras. Las recordamos no sólo de las Vísperas de Corpus Christi sino también de la Bendición:

Omne delectamentum in se habentem.


John Senior, The Restoration of Christian Culture



Detalle del bajorrelieve del altar de la Capilla de Santo Tomás, encargado por el Cardenal Barberini (s. XVII) y que representa al Aquinate dictando su comentario del Cantar de los Cantares a los monjes cistercienses. La capilla se encuentra en el mismo lugar de la antigua celda donde murió el Doctor Común en el segundo piso de la Abadía de Fossanova. El querido fraile, Raimondo Spiazzi, recordaba la siguiente inscripción: Occidit hic Thomas, lux ut foret amplior Orbi, et candelabrum sic Nova Fossa foret, Editus ardenti locus et non fossa lucerna. Hanc igitur fossam quis neget esse novam?

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